Matei Vișniec

Traductores: Corina Oproae y Evelio Miñano

Editorial: Galaxia Gutenberg

Año de publicación original: 2013

Dejadme que os hable hoy de mí, por una vez, de mí. Cada semana, a caballo entre el trabajo y el placer, puedo abrir unos cinco o seis libros y leo con atención sus primeras páginas. Soy un ferviente admirador de los comienzos de novelas. Muchos de ellos son apasionantes, algunos me despiertan interés, unos pocos me aburren y con los menos desisto demasiado pronto.

Un comienzo de novela es como un año recién empezado. Dentro caben todas las historias posibles, todas las ilusiones y los propósitos. Pero luego, al pasar de los días y las páginas, la realidad se va posando sobre nosotros, como una sábana aireada sobre el cuerpo durmiente. Y puede ocurrir cualquier cosa: cumplir nuestras expectativas, defraudarnos o sorprendernos.

Por eso me he lanzado con fervor sobre un libro titulado El hombre que vendía comienzos de novela. La historia de una agencia literaria especializada en hacerle llegar a escritores a lo largo de los años frases donde apuntalar una buena historia. Porque alguien que me promete muchos comienzos de novela en una sola novela me tiene, como comprenderéis, ganado de antemano.

La primera frase de una novela

La primera frase de una novela debe contener algo de la energía de un grito inconsciente que provoca una avalancha. Así comienza este libro del dramaturgo rumano Matei Vișniec. He hecho trampa y no lo he puesto entre comillas para no condicionaros la lectura, porque me parece una frase muy poderosa, que realmente contiene toda la obra en sí misma. Y si veíais las comillas no la ibais a leer integrando esa idea en este texto, sino como un añadido. Pero ahora mismo la repito entrecomillada para que nadie se pueda llamar a engaño.

"La primera frase de una novela debe contener algo de la energía de un grito inconsciente que provoca una avalancha"

"La primera frase de una novela debe contener algo de la energía de un grito inconsciente que provoca una avalancha". Y a partir de aquí El hombre que vendía comienzos de noveladesarrolla todo eso. Hay un susto, hay un grito, hay inconsciencia y luego viene la avalancha y todo lo que conlleva después. Destrozos, desolación, dolor, pero también un nuevo comienzo. La posibilidad.

Si eres capaz de apretar todo lo que quieres contar con una novela en unas pocas palabras es que eres un genio. O es que has conseguido contactar con la esquiva agencia de Guy Courtois, que lleva varios siglos vendiéndole principios de novela a los grandes escritores.

La agencia de los comienzos de novela

La historia es la siguiente. O mejor. La historia, comienza así: un joven escritor es premiado junto a otros 29 autores por un libro de relatos cortos. Un premio menor. Su inseguridad crece en el acto de entrega, recortado por la lluvia. Cuando comienza el ágape se refugia en una esquina del jardín hasta que un extraño personaje le aborda.

Se trata del propio Guy Courtois. Un hombre que asegura trabajar en una agencia literaria que, como ya he dicho, lleva siglos ofreciéndole comienzos de novela a los mejores escritores de la historia. Frases como "Hoy ha muerto mamá", con la que Albert Camus empezaba El extranjero.

Una misteriosa agencia lleva siglos ofreciéndole comienzos de novela a los mejores escritores de la historia

O aquel "Alguien debía de haber calumniado a Josef K., porque una buena mañana fue arrestado", de El proceso, de Kafka. Todo, ideas propuestas por la agencia de Guy Courtois. El joven escritor galardonado con aquel modesto premio, por supuesto, no entiende bien qué ocurre. Pero promete pensarse la oferta del extraño personaje.

Sin embargo, para contactar con él, solo tiene una tarjeta con la dirección de una librería en París. Desde allí le escribirá y recibirá las cartas de Courtois. Y allí conocerá a la señorita Ri. Una misteriosa mujer de la que se enamorará y a la que escribirá constantes poemas.

Una nueva novela constante

A partir de este momento, la novela se sucede entre la relación epistolar del autor con Guy Cuortois y con el librero de París, los poemas a Ri. Más las historias que van surgiendo de los diferentes principios de novela propuestos, que si bien no son todos redondos y perfectos, si son, al menos, ideas eficaces sobre las que empezar a trabajar.

'El hombre que vendía comienzos de novela' es una construcción caleidoscópica que envuelve, enreda y desarbola al lector

La eclipsada vida del hermano pequeño de un genio, un tipo que desde niño destaca en todo y todo el mundo le adora. La extraña sensación de un hombre que despierta una mañana para comprobar que todo el mundo a su alrededor ha desaparecido. Historias de amor. Historias de sexo. Melancolía y humor. Literatura.

Y cada historia, aparentemente independiente, se va ligando, poco a poco al núcleo central de la trama, convirtiendo El hombre que vendía comienzos de novelaen una construcción caleidoscópica (en palabras del propio autor), que envuelve, enreda y desarbola al lector, al que no le queda otra opción que entregarse con fervor a devorar páginas para entender cómo acaba.

Matei Visniec, un dramaturgo único

Escrito a golpes, capítulos cortos que contienen pequeñas claves, delicadas píldoras, comienzos aleatorios de relatos, la compleja novela ideada por Matei Vișniec es un caramelo para el lector. Un juguete que entretiene diseccionando alguno de los comienzos más míticos de la literatura, pero que golpea con tramas desconocidas que provocan esa sonrisa amarga que dejan las buenas historias.

Matei Vișniec es, sobre todo, dramaturgo. El dramaturgo rumano vivo más representado, en concreto. Sus obras se han traducido a más de 20 idiomas. Exiliado en Francia en los últimos años de la dictadura comunista de Ceaucescu, consiguió la doble nacionalidad y desde entonces ha alternado la publicación en ambos idiomas.

Galardonada con el Premio Jean Monnet de Literatura Europea, esta es la primera novela traducida al castellano de Matei Visniec

En El hombre que vendía comienzos de novela reflexiona sobre la literatura, por supuesto, pero también sobre esa sociedad empeñada en devorar productos, cuantos más mejor, a toda velocidad. Y lo hace con una divertida amargura, con un tono peculiar que se cuela bajo la piel y te acompaña un buen rato.

Galardonada en 2016 con el Premio Jean Monnet de Literatura Europea, esta es la primera novela traducida al castellano de Matei Vișniec. Y no lo ha hecho cualquiera. La flamante premio Tusquets de Novela, la rumana afincada en Barcelona Corina Oproae, junto con Evelio Miñano, se han hecho cargo de la traducción.

El resultado es una novela en la que la sensación de estar estrenando una historia nueva es casi infinita. Un soplo de aire fresco constante en el que, como en una novela de Vila-Matas, todo es literatura. Y donde los personajes, conociendo que lo son, le sacan partido a las páginas constantemente.

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