Día Mundial del TEA

6 características del autismo, una condición del neurodesarrollo que afecta a 1 de cada 100 personas en España

Los detalles
El autismo se considera un espectro porque cada persona con autismo es única, con sus fortalezas y sus propias necesidades, requiriendo distintos niveles de apoyo a lo largo de su vida. Expertos en psicología y neuropediatría explican cuáles son sus características y claves principales.

AutismoUn niño jugando con un puzle. FreePik
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Alrededor del 1% de la población mundial tiene un Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) o autismo, una condición del neurodesarrollo temprano que afecta a varias áreas del funcionamiento como la comunicación o la interacción social.

En España, una de cada 100 personas tiene un TEA, sin embargo, es importante destacar que no existen dos personas iguales, que cada persona con autismo, aunque comparta características comunes, tiene unas determinadas dificultades y un nivel diferente de gravedad.

Así, y como aseguraba en Qué es el autismo: causas, características y seis mitos que debemos derribar la trabajadora social, Sara Reguera Leo, de la Asociación de Padres de Personas con Autismo (APNA), dentro del autismo, "hay una gran heterogeneidad y en cada persona se manifiesta de forma totalmente diferente". O como confesaba a Salvados, Amaya Áriz, presidenta de la Asociación Navarra de Autismo y madre de un hijo autista: "Hay tantos autismos como personas diferentes con él".

De ahí, además, que el autismo se considere un espectro porque "cada persona con autismo es única, con sus fortalezas y sus propias necesidades, requiriendo distintos niveles de apoyo a lo largo de su vida", afirma la Dra. Aránzazu Hernández-Fabián, neuropediatra y miembro del Grupo de Trabajo de TDAH y trastornos del Neurodesarrollo de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP).

Igualmente, hay que destacar que "el autismo es una condición que acompaña a la persona a lo largo de su vida. No se trata de una enfermedad, se trata de neurodiversidad", añade la doctora con motivo de la celebración del Día Mundial de la Concienciación del Autismo (2 de abril).

Diagnóstico temprano

Por regla general, la edad media de diagnóstico de un TEA en España está en torno a los 4 años, pero en algunos casos se puede realizar un diagnóstico estable a los 2 años de edad, o reconocer signos de alerta incluso antes.

No obstante, y tal como lamentan desde la SENEP, algunos colectivos del TEA, como las niñas y las mujeres, o las personas con una lengua predominante diferente son más vulnerables al acceso al diagnóstico, o a la atención temprana.

Y es necesario apoyar la identificación del riesgo de autismo lo antes posible, ya que "las intervenciones tempranas pueden tener un mayor impacto en el logro de habilidades, y en la autonomía en la vida adulta de la persona con TEA", afirma contundente Hernández-Fabián.

Es cierto, no obstante, que en los últimos años se han aumentado los esfuerzos por conseguirlo, por identificar de forma temprana el autismo: "Se ha producido un incremento del 300% en las dos últimas décadas en el diagnóstico, y en consecuencia de la demanda de atención temprana para los menores con signos de TEA", explica la doctora Hernández-Fabián.

En gran parte -agrega- "por la mejora en el acceso al diagnóstico, por la inclusión en el espectro del autismo de personas con síntomas menos evidentes pero que provocan interferencia en su vida diaria, y puede que también por el aumento de algunos factores de riesgo relacionados con el TEA".

Las 6 características claves del TEA

Por regla general, las personas con TEA presentan desafíos en su comunicación y socialización, así como conductas repetitivas, intereses restringidos, menor tolerancia a los cambios, o respuestas sensoriales atípicas, tal como apuntan desde SENEP.

Por su parte, María González Ruiz, psicóloga especialista en neuropsicología del Instituto Centta señala 6 características principales que suelen encontrarse en personas que presentan TEA, aunque insistimos en que cada persona tiene sus dificultades y necesidades, y cada persona es un mundo.

1. Dificultades en la interacción social

  • Pueden mostrar dificultad para entablar o mantener relaciones con sus pares.
  • Les resulta difícil entender reglas sociales implícitas (como respetar turnos al hablar o estimar la distancia apropiada al comunicarse).
  • A veces evitan el contacto visual o presentan dificultades para responder a expresiones faciales y gestos.

2. Alteraciones en la comunicación verbal y no verbal

  • Algunas personas con TEA pueden tener un lenguaje limitado, retraso en el habla o no desarrollar lenguaje verbal.
  • Pueden repetir palabras, frases o expresiones (ecolalia) sin comprender completamente su significado.
  • Tienden a comunicarse de forma directa y literal, con dificultades para entender dobles sentidos, chistes, ironías o sarcasmo.

3. Conductas e intereses restringidos o repetitivos

  • Rutinas rígidas y resistencia a los cambios en su entorno o en la rutina diaria.
  • Movimientos repetitivos (estereotipias), como aletear con las manos, balancearse o girar sobre sí mismos.
  • Intereses muy específicos e intensos en temas particulares (por ejemplo, números, dinosaurios, trenes, calendarios).

4. Hipersensibilidad o hiposensibilidad sensorial

  • Respuestas exageradas (hipersensibilidad) o disminuidas (hiposensibilidad) a estímulos como luces, sonidos, texturas o sabores.
  • Incomodidad ante situaciones con estímulos intensos (lugares muy ruidosos, multitudes) o necesidad de buscar sensaciones (por ejemplo, tocar repetidamente objetos con texturas específicas).

5. Patrones de aprendizaje y desarrollo atípicos

  • Algunas personas con TEA pueden ser muy hábiles en ciertas áreas (memoria, habilidades numéricas, música, etc.) y presentar marcadas dificultades en otras.
  • La forma de procesar la información puede diferir de la mayoría, por lo que su manera de resolver problemas o aprender puede ser inusual y a veces sobresaliente en ciertos aspectos.

6. Variabilidad en la presentación clínica

  • El espectro autista incluye una gran variabilidad: hay quienes requieren apoyos para actividades básicas de la vida diaria y otros que viven con bastante independencia.
  • Este diagnóstico solamente una forma distinta de percibir y procesar la información, no una falta de capacidad ni nada por el estilo. Es importante que, como sociedad, ayudemos a la integración de personas que presentan TEA.

"El TEA es un trastorno complejo y con diferentes manifestaciones clínicas; por ello es fundamental contar con el apoyo de profesionales especializados para lograr una atención integral y ajustada a las necesidades individuales de cada persona", concluye la psicóloga, haciendo hincapié también, en la necesidad de un diagnóstico temprano.