Conversaciones privadas
Qué es Signal, la plataforma del chat secreto donde el equipo de Donald Trump gestó el ataque a Yemen
Un periodista fue incluido, aparentemente por error, en una conversación privada donde se abordaron cuestiones tan relevantes como la organización de un ataque militar. ¿Pero dónde se mantuvo esta conversación?

Un pequeño pero gran error: las discusiones más secretas del Gobierno de Donald Trump sobre la operación militar contra los hutíes en Yemen salieron a la luz a raíz de un descuido del Ejecutivo del republicano, al añadir a un periodista a un grupo de un chat de mensajería privada donde estaban 18 de las figuras más poderosas de la Administración, entre ellos el vicepresidente, J. D. Vance, y el senador Marco Rubio. "El martes 11 de marzo recibí una solicitud para conectarme en Signal de un usuario identificado como Michael Waltz", relata el periodista Jeffrey Goldberg, de 'The Atlantic'.
"Supuse que el tal Michael Waltz en cuestión era el asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump. Sin embargo, no supuse que la solicitud fuera del verdadero Michael Waltz. Lo conocí en el pasado, y aunque no me pareció particularmente extraño que se pusiera en contacto conmigo, sí me pareció algo inusual, dada la tensa relación de la administración Trump con los periodistas, y su periódica obsesión por mí en particular", señala el periodista. Goldberg pensó que alguien podría estar haciéndose pasar por Waltz, con el fin de conseguir "información" que pudiera utilizarse en su contra.
No obstante, aceptó la solicitud con la "esperanza" de que el verdadero asesor de seguridad nacional de Donald Trump tuviera intención de hablar sobre Ucrania, Irán o algún otro asunto importante. "Dos días después, el jueves a las 16:28h, recibí una notificación de que me incluirían en un grupo de chat de Signal" que se llamaba 'Houthi PC small group' ('pequeño grupo PC hutíes'). En un mensaje al grupo, Waltz decía que se estaban estableciendo "un grupo de principios para la coordinación sobre los hutíes", especialmente en las siguientes 72 horas, donde se abordarían las "acciones" a realizar.
El periodista llegó a pensar que podría tratarse de una campaña de desinformación iniciada por un servicio de inteligencia extranjero, entre otras opciones. "Tenía serias dudas de que este grupo de mensajes fuera real, porque no podía creer que los líderes de seguridad de Estados Unidos se comunicaran por Signal sobre planes de guerra inminentes", indica el periodista. "Tampoco podía creer que el asesor de seguridad nacional del presidente fuera tan imprudente como para incluir al editor jefe de 'The Atlantic' en tales conversaciones".
Al día siguiente, Waltz envió un mensaje donde advirtió al resto de los integrantes del grupo de que recibirían un informe con las conclusiones y tareas a realizar, siguiendo las directrices del presidente. En este punto empezó el debate, permitiendo a Goldberg asistir, en tiempo real, a la conversación con la que Estados Unidos preparó el ataque contra Yemen.
"¿Es este grupo de Signal algo auténtico?"
El periodista se puso en contacto con Waltz y con otros integrantes del grupo planteando algunas de sus dudas. "¿Es este grupo de Signal algo auténtico? ¿Sabían que me habían incluido en este grupo? ¿Me incluyeron a propósito? De no ser así, ¿quién pensaban que era? ¿Alguien sabía quién era cuando me agregaron o cuando me salí del grupo? ¿Los altos cargos del Gobierno de Trump utilizan Signal regularmente para conversaciones delicadas?": estas son algunas de sus preguntas.
Una última duda es quizás de las más relevantes: "¿Creen que el uso de un canal así podría poner en peligro al personal estadounidense?". El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Brian Hughes, respondió al periodista horas después, confirmando que "la cadena de mensajes" parece ser auténtica. "Estamos investigando cómo se añadió un número inadvertido a la cadena".
"Nunca había presenciado una filtración como esta. No es raro que los funcionarios de Seguridad Nacional se comuniquen a través de Signal. Pero la aplicación se suele utilizar para planificar reuniones y otras cuestiones logísticas, no para mantener conversaciones detalladas y altamente confidenciales sobre acciones militares. Y, por supuesto, nunca he sabido de un caso en el que se haya invitado a un periodista a una conversación de este tipo".
¿Qué es Signal?
El propio Goldberg define Signal como "un servicio de mensajería cifrada de código abierto popular entre los periodistas y otras personas que buscan más privacidad de la que otros servicios de mensajería de texto pueden ofrecer". Desde Signal se presentan como una aplicación de mensajería privada que ha sido capaz de desarrollar "un método de cifrado de extremo a extremo de última generación" con el fin de mantener las conversaciones seguras. "No podemos leer tus mensajes ni escuchar tus llamadas. Ni nosotros ni nadie".
Para Signal, "la privacidad no es una opción", sino que forma parte de su ADN. "En Signal, protegemos tu privacidad en todos tus mensajes, en todas tus llamadas, en todo momento". La compañía se autodenomina una "organización independiente sin ánimo de lucro", que no depende de ninguna compañía tecnológica importante ni tampoco puede ser adquirido por una.
"El desarrollo de Signal se sostiene con subvenciones y donaciones de personas como tú que valoran la privacidad", explican en su página web. En 2024, Signal tenía 70 millones de usuarios activos, la mayoría de ellos procedentes de WhatsApp. La aplicación de Signal se ha descargado unos 220 millones de veces, la mayor parte de ellas a partir del año 2021. Según los datos recopilados por Business of Apps, Signal no genera ingresos, pero recibió un préstamo de 50 millones de dólares de Brian Acton, ahora director ejecutivo de la compañía.
¿Por qué creció tanto en 2021? Fue después de que WhatsApp anunciara cambios en sus políticas de privacidad —una política más invasiva y que permite que se compartan datos con Facebook e Instagram para personalizar anuncios— cuando muchos usuarios dieron el salto a Signal, hasta tal punto que los servidores se cayeron. Figuras tan conocidas (y diversas) como Edward Snowden o Elon Musk han respaldado esta aplicación y muchos otros famosos la han defendido como herramienta para evitar el espionaje por parte de los gobiernos u otros actores externos.