La detención del cerebro de los atentados del 13N, Salah Abdeslam, ha tranquilizado al barrio de Moleenbeek en Bruselas y también a todo el país, pero sin embargo se mantiene la alerta terrorista. Bélgica ha sido criticada durante los últimos meses por no haber dado con Abdeslam, que llegó a pasar tres controles policiales.