El funeral por los cinco chicos pertenecientes a un club de fútbol sala fallecidos el pasado jueves en el accidente de un microbús en Monterrubio de la Serena se ha celebrado en el pabellón polideportivo con la asistencia de miles de personas y entre el dolor de familiares y amigos, y con la conmoción de toda la comarca.

Al sepelio, que ha sido oficiado por el arzobispo de Mérida-Badajoz, Santiago García Aracil, y en cuyo comienzo se ha leído un telegrama del Papa de condolencia y apoyo a las familias, han asistido, entre otros, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el presidente extremeño, José Antonio Monago. También han estado presentes el presidente del Parlamento extremeño, Fernando Manzano, el de la Diputación Provincial de Badajoz, Valentín Cortés, y el de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Ángel María Villar, entre otros, mientras que el rey, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, partidos políticos y distintas instituciones han enviado coronas de flores.

La asistencia de Villar se ha debido al hecho de que los niños fallecidos eran miembros del equipo de fútbol sala CD Monterrubio, que el jueves, antes de que sucediera el accidente en el que se vio implicada también una retroexcavadora, ganó al conjunto del Herrera del Duque (Badajoz). Precisamente los jugadores de este último club han hecho un pasillo a la salida del Polideportivo, hacia las 13:00 horas, de los féretros que iban camino cuatro de ellos al cercano cementerio municipal y el quinto al de La Nava, una pedanía de la localidad badajocense de Benquerencia de la Serena.

La salida de los ataúdes y su posterior traslado al camposanto ha sido llevada a cabo a hombros de familiares y amigos, y entre el aplauso de miles de personas. Unas 2.000 llenaban desde la mañana el Pabellón y otras muchas esperaban en el exterior a que terminara la misa, en la que también han participado numerosos sacerdotes de la zona.

Tras la ceremonia religiosa, Jorge Fernández Díaz ha declarado que "hoy es un día de luto en toda España" ya que todo el país "hace como suya la desgracia", y ha identificado como suyos a los niños fallecidos. El ministro, que no ha informado sobre las circunstancias ni otros detalles del accidente y la posterior investigación, ha resaltado que "hay que aprender" de este siniestro para que haya menos víctimas en las carreteras y no se conduzca bajo los efectos del alcohol ni las drogas en general.

No en vano, los numerosos efectivos desplegados por la Cruz Roja, que montó un hospital de campaña dotado con personal como psicólogos y trabajadores sociales, han tenido que atender a personas afectadas por lipotimias, ataques de ansiedad y debilidad ya que, según uno de sus responsables, "se olvidan hasta de comer".