Entre los tejados del conocido barrio del Albaicín, en Granada, se ha abierto una guerra entre los vecinos residentes y los turistas incívicos.
Algunos jóvenes que visitan la zona se suben a los tejados de las casas y allí, hacen prácticamente de todo: beben, charlan, fuman y beben, e incluso parece que hasta orinan.
En el barrio, que es especialmente turístico, han comenzado a aparecer pintadas en señal de protesta. Concretamente se pueden ver en los arcos del mirador de San Nicolás, donde han escrito mensajes turismofóbicos.
Para combatir estas pintadas se han instalado cámaras de videovigilancia. La mayoría de vecinos no defienden esa manera de protestar porque, dicen, es vandalismo.
Sin embargo, parece que el turismo no va a tener fin en una ciudad en la que durante los primeros seis meses de 2019 ya ha recibido a casi un millón de turistas. Además, en Granada se está consolidando el auge de los apartamentos turísticos: es la segunda ciudad andaluza que más viajeros atrae a estos pisos que son ya casi 20.000 en la zona.
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