Los toros de la ganadería gaditana de Cebada Gago han protagonizado un peligrosísimo segundo encierro de Sanfermines con la manada disgregada prácticamente desde el inicio de la carrera y con toros sueltos, generando al menos seis heridos por asta, según el primer balance sanitario.

El encierro ha sido muy largo, 5 minutos y 46 segundos, con escenas de pánico en algunos momentos en Mercaderes, Estafeta y la bajada al callejón. Ha sido en la calle de Mercaderes donde la manada ha comenzado a romperse por completo y sólo dos toros han llegado con relativa normalidad a los chiqueros de la plaza de toros.

Los cuatro restantes astados se han quedado sueltos y han protagonizado un encierro complicadísimo, especialmente con el último Cebada Gago, que se ha dado la vuelta por completo en la calle Estafeta y se ha vuelto hacia Mercaderes, obligando a pastores y mozos a redoblar sus esfuerzos para conducirlo hasta la plaza. Tras múltiples embestidas y escenas de peligro, los astados han podido ser introducidos en los chiqueros del coso.

La carrera ha comenzado a las 8 en punto de la mañana, cuando la manada ha salido de los corrales de Santo Domingo encabezada por los cabestros. Pronto, uno de los astados se ha adelantado al grupo y ha protagonizado peligro por la parte izquierda de la cuesta de Santo Domingo. Ha llegado en solitario en cabeza a la plaza del Ayuntamiento a un fuerte ritmo.

Se han vivido escenas de máxima tensión, con los mozos y los pastores tratando de conducir a ambos astados hasta la plaza. Los 'bureles' han embestido a varios mozos y han sido varios los momentos en los que los corredores han tenido que tirar de los toros para que los animales no se encelaran con corredores caídos.

Los bureles se han dado la vuelta en diversas ocasiones y han resbalado también en numerosos hasta que finalmente han logrado ser introducidos en los chiqueros. Los Cebada Gago, una ganadería tradicionlamente peligrosa, regresaban este 8 de julio a los encierros de Sanfermines, tras su ausencia desde 2012.