'Está todo inventado'
El "consejo" de Mikel Herrán a Isabel Díaz Ayuso: "Dejad de quitar fondos de la universidad pública"
El historiador repasa diferentes momentos de la historia en los que los que las autoridades pertinentes se aprovecharon de las universidades en su propio beneficio, usando la educación como una arma arrojadiza.

Sigue el enfrentamiento entre el Gobierno y la oposición a cuenta del decreto que busca limitar la creación de nuevas universidades privadas. Pero, el uso de la educación como una arma arrojadiza no es nada nuevo. Mikel Herrán, conocido como PutoMikel, cuenta en 'Está todo inventado' como las universidades surgieron "precisamente en medio de un embrollo muy parecido al que tenemos ahora".
El historiador cuenta que en la Europa medieval del siglo XII aparecían escuelas y centros de enseñanza vinculados a monasterios y catedrales. "En ciudades como París se daban licencias sin ningún tipo de criterio y cada maestro enseñaba lo que le apetecía", explica. Debido al "sindiós" que había en las escuelas monásticas, se fundaron las universidades "para poner un poquito de orden".
El origen fue la agrupación de varias de estas escuelas que enseñaban cosas diferentes bajo una misma denominación y con el visto bueno de la autoridad pertinente ya fuera el rey, el emperador o el papa. "Cuando alguno de estos líderes quería empoderarse y enfrentarse con el otro una de sus tácticas era fundar universidades", apunta Mikel.
"Por aquel entonces el control de las universidades era muy importante", cuenta Herrán. Por ejemplo la Universidad de Bolonia fue la protagonista de una importante contienda entre el emperador y el papa, enfrentados durante gran parte del siglo XIII. "El papa Honorio III le dio al archidiácono de la catedral de Bolonia la potestad para conferir títulos universitarios", explica Mikel, "y, en venganza, el emperador Federico decidió fundar la Universidad de Nápoles para usarla en favor de sus intereses".
En el siglo XIX, "el conflicto de las universidades era, sobre todo, entre los absolutistas y los liberales". Los liberales querían hacer la enseñanza accesible y libre, mientras que los absolutistas querían que aprendiesen unos cuantos privilegiados y que aprendiesen solo lo que autorizaba el rey. "Por ejemplo, Fernando VII clausuró la Universidad Central de Madrid solo un año después de su fundación", indica Mikel.
El historiador afirma que controlar el discurso político a través de las universidades era "muy tentador". "Cuando los Borbones volvieron a España con Alfonso XII como rey, una de las primeras cosas que hizo uno de sus ministro fue aprobar el Decreto Orovio que prohibía enseñar nada que fuera en contra de la monarquía o en contra del dogma católico", indica Herrán. Como protesta, decenas de catedráticos renunciaron a su puesto y, posteriormente, "algunos de ellos se reunirían para dar origen a la Institución Libre de Enseñanza" que defendía "la libertad de cátedra, la educación laica y la educación basada en el conocimiento científico".
Mikel concluye enviando un "consejo histórico" a Isabel Díaz Ayuso. "Primero, dejad de quitar fondos de la universidad pública, que la última vez que pisé la facultad de historia de la Complutense casi se me cae un cacho de techo encima", comienza el historiador. Y concluye afirmando que si quieren crear universidades privadas para hacer negocio y que respalden sus políticas, "al menos que se curren los nombres y les pongan un nombre molón como Hohenstaufen".