Operación Monoplaza

El terror de Noemí de Miguel cuando no tenía noticias de su acosador: "Si hay días consecutivos sin contacto es peor porque no lo tienes localizado"

Todo comenzó con unas cartas a las que Noemí no dio importancia, pero durante diez años, su acosador fue incrementando el nivel de hostigamiento contra ella, su víctima. "El remate vino cuando consiguió su dirección personal de correo electrónico".

El terror de Noemí de Miguel cuando no tenía noticias de su acosador: "Si hay días consecutivos sin contacto es peor porque no lo tienes localizado"

Ante la absoluta falta de respuesta por parte de su víctima el acoso fue a más, relata Noemí de Miguel en este programa de 'La Red'. La periodista deportiva fue durante diez años víctima de ciberacoso. "En 2020 y hasta 2021 empiezan a llegarme mensajes a través de Instagram de alguien a quien yo voy bloqueando, porque está constantemente pidiendo que lo llame y me da su número de teléfono", afirma. Incluso llegó a escribir a sus amigas para pedirle su teléfono.

Su acosador finalmente consiguió su correo personal y a través de esta vía le enviaba vídeos en los que le decía que quería conocerla. "Fue una pesadilla, porque había días que llegaba a mandarme 24 mails". En total, llegó a enviarle más de 500 correos electrónicos e incontables mensajes directos en Instagram.

Su tono se volvió cada vez más agresivo y amenazante. "Decía que soy la peor mujer del mundo, que por qué no le contacto, que el tiempo se está acabando, que no sé lo que estoy haciendo, que estoy jugando con fuego. Obviamente, el miedo va creciendo". Ahí fue cuando comenzó a sentir que en cualquier momento, su acosador podía presentarse ante ella.

"Llegas a estar, no sé si decir, enganchado al móvil, porque cada vez que me despertaba o tenía un momento, miraba el mail para ver si tenía más mails. Llega un tiempo en el que, si tienes un mail, te sientes muy mal, se te pone un nudo en el estómago, porque rechazas todo eso y no te explicas por qué te está pasando a ti", afirma. Sin embargo, lo peor era no tener noticias suyas. "Si no hay mail y hay días consecutivos en los que no existe el contacto aún sientes más miedo, porque no lo tienes localizado", reconoce.

Mientras tanto, la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional, con la que Noemí de Miguel se puso en contacto en 2015, seguía tras la pista de su acosador.