El rearme del miedo

El apocalipsis empieza (y acaba) en Taiwán

¿Por qué es importante?
En su afán expansionista, China está incrementando su potencia militar y ya mira a Taiwán. Si corremos el peligro de caer en una Tercera Guerra Mundial, esta pasa por ahí.

El apocalipsis empieza (y acaba) en Taiwán

Decenas de naves de combate rodean amenazantes Taiwán. Las imágenes distribuidas por la propaganda china recuerdan a una escena de Apocalypse Now. Coppola puso a Wagner sobre el ritmo de los helicópteros para denunciar cómo el imperialismo de EE.UU. caía sobre una aldea vietnamita. Ahora China quiere precisamente que nos enteremos de sus intenciones, aunque no estemos mirando demasiado a ese punto del planeta. Y deberíamos.

Porque si corremos el peligro de caer en una tercera Guerra Mundial, esta pasa por Taiwán.

Wolf Warrior 2 (2017)Wolf Warrior 2 (2017)Wolf Warrior 2 (2017)

Cuenta el catedrático de Derecho Internacional, José María Beneyto, en su último libro '¿Guerra o Paz?: China, Estados Unidos y Europa', que el presidente Xi Jinping quiere "restablecer el control sobre los territorios de la Gran China", incluyendo Taiwán, claro.

"China ha estado incrementando su potencia militar. Es la primera armada ya mundial. También está construyendo cada vez más instalaciones nucleares, en principio de uso civil, pero que pueden tener también uso militar a medio plazo", nos explica esta semana en laSexta columna.

Las autoridades chinas repiten que sólo buscan la paz en el mundo, pero en su libro Beneyto recuerda: su ejército "ha escenificado combates con fuego real en la proximidad de la isla (...) considerando en ellos la posibilidad de una intervención de Estados Unidos o de Japón".

Para conseguir que su ejército se acerque a un polvorín como Taiwán sin alarmar dentro de casa, la dictadura china lleva varios años alentando el nacionalismo. Un claro ejemplo son las películas 'Wolf Warrior' que, a la espera de su tercera entrega, han sido un éxito en China y que calca el estilo y el fondo de los taquillazos rollito 'Top Gun'.

Háganse una idea sólo con la última escena de la saga: un héroe militar herido necesita que su convoy pase por una zona en conflicto en África. Para conseguirlo, le basta con enfundarse en el único brazo sano que le queda una bandera de China. Sus compañeros tiran las armas y suena una música emocionante. Los amenazantes guerrilleros africanos paran de disparar. "Son chinos", dicen con alivio. Así que el héroe pasa con su gente, salvada por un nacionalismo bastante evidente.

"La película 'Wolf Warrior' busca de alguna manera movilizar a su población y también hacerles ver que la capacidad de China es superior. Quieren construir una alternativa al sueño americano. De hecho, Xi Jinping anunció al principio que iba a construir el sueño chino, pero sustituyendo al americano", expone Beneyto.

Justificar en la gran pantalla lo que el gobierno de tu país quiere hacer en el mundo. Como las películas de la conquista del viejo oeste con la doctrina Monroe de los estadounidenses. Una versión imperialista de China, mientras Trump busca expandirse por Groenlandia o controlar el canal de Panamá. Por eso la película actual (que todavía no está rodada, pero de la que pueden estar escribiendo el guion) puede no ser bélica, sino dramática.

Imaginen el plano fijo de una sala con una mesa en medio. Es la escena de una negociación entre potencias: la que sale, EE.UU., y la que entra, China. No hay grito alguno porque Trump no puede aplastar a Xi Jinping como si fuera un Zelenski cualquiera. Ni siquiera hay cámaras porque lo que deciden está más bien feo: repartirse el mundo en zonas de influencia. En ese caso, no habría Guerra Mundial. Aunque los protagonistas de la película seguirían repartiendo las entradas. ¿Y los europeos? Los europeos seguiríamos comiendo palomitas.