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Ni mediterránea, ni vegana, ni japonesa: la nueva dieta es la africana

Es la conclusión del primer estudio que analiza exhaustivamente los efectos de una dieta africana tradicional en la salud.

Alimentos africanos

Alimentos africanosiStock

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Llevamos años ensalzando las virtudes de la dieta mediterránea, décadas analizando el impacto de la japonesa en la obesidad y el envejecimiento, pero al igual que ocurre con muchos otros colectivos o regiones (como los estudios centrados en la menopausia), poco se habla de la dieta tradicional africana. Y su impacto en la salud sería mayor del que pensamos.

Aunque hablar de "dieta africana" es reduccionista (al igual que etiquetar un régimen alimentario europeo o americano), el África subsahariana comparte muchos alimentos y costumbres que permiten establecer al menos una región, como ocurre con la mediterránea.

Ahora, un equipo de científicos de la Universidad de Radbound, ha publicado un estudio en Nature que nos permite conocer su impacto. De acuerdo con las conclusiones, un cambio de tan solo dos semanas de una dieta africana tradicional a una occidental provoca inflamación, reduce la respuesta inmunitaria a patógenos y activa procesos asociados con enfermedades relacionadas con el estilo de vida. Por el contrario, una dieta africana rica en verduras, fibra y alimentos fermentados tiene efectos positivos. El estudio, liderado por Quirijin de Mast, destaca el importante impacto de la dieta en el sistema inmunitario y el metabolismo.

En la última década, las enfermedades relacionadas con el estilo de vida, como las cardiovasculares, la diabetes y las enfermedades inflamatorias crónicas, están aumentando en África, lo que supone un desafío creciente para los sistemas de salud de todo el continente. El creciente desarrollo económico, la urbanización y la mayor disponibilidad de alimentos procesados han acelerado la adopción de hábitos alimentarios occidentales en África. Para comprender las consecuencias de este cambio para la salud, el equipo de Mast y científicos de la Universidad KCMC de Tanzania han estudiado los efectos de estos cambios en la dieta.

Los autores evaluaron a 77 hombres sanos de Tanzania, residentes tanto urbanos como rurales. Algunos participantes que tradicionalmente seguían una dieta africana cambiaron a una dieta occidental durante dos semanas, mientras que otros adoptaron una dieta occidental. Un tercer grupo consumió diariamente una bebida de plátano fermentado. Como grupo de control, diez participantes mantuvieron su dieta habitual.

Los autores analizaron exhaustivamente la función del sistema inmunitario, los marcadores de inflamación sanguínea y los procesos metabólicos al inicio, después de la intervención de dos semanas y cuatro semanas después.

Las conclusiones mostraron que los participantes que adoptaron una dieta occidental mostraron un aumento de las proteínas inflamatorias en sangre, junto con la activación de procesos biológicos relacionados con enfermedades relacionadas con el estilo de vida. Sus células inmunitarias también respondieron con menor eficacia a los patógenos. Por otro lado, quienes adoptaron una dieta africana tradicional o consumieron la bebida fermentada, mostraron una reducción de los marcadores inflamatorios. Algunos de estos efectos persistieron incluso cuatro semanas después, lo que indica que los cambios dietéticos a corto plazo pueden tener efectos duraderos.

Según los autores, este es el primer estudio que analiza exhaustivamente los efectos de una dieta africana tradicional en la salud. "Investigaciones anteriores se han centrado en otras dietas tradicionales, como la japonesa o la mediterránea - explica de Mast -. Sin embargo, hay mucho que aprender de las dietas tradicionales africanas, especialmente ahora, ya que los estilos de vida en muchas regiones africanas están cambiando rápidamente y las enfermedades asociadas al estilo de vida están aumentando. La rica diversidad de dietas tradicionales de África ofrece oportunidades únicas para obtener información valiosa sobre cómo la alimentación influye en la salud".

Los autores dan una gran importancia a los efectos de la dieta, incluso después de tan solo dos semanas. En sus conclusiones señalan que la dieta africana incluye abundantes verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y alimentos fermentados, estos últimos mucho más habituales en dietas no europeas y con un importante impacto en la microbiota.

"Nuestro estudio destaca los beneficios de estos productos alimenticios tradicionales para la inflamación y los procesos metabólicos del cuerpo – concluyen el estudio -. Al mismo tiempo, demostramos lo perjudicial que puede ser una dieta occidental poco saludable. Generalmente consiste en alimentos procesados y ricos en calorías, como patatas fritas y pan blanco, con exceso de sal, azúcares refinados y grasas saturadas. La inflamación es la causa de muchas enfermedades crónicas, lo que hace que este estudio sea muy relevante también para los países occidentales".

Eso sí, hay que destacar que el estudio se llevó a cabo solo en hombres y en un solo país del continente. Es necesario realizar análisis más extensos que abarquen mayor diversidad de género, origen y edades para confirmar los hallazgos.

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