RESISTENCIA A LA RADIACIÓN
Tardígrados y cáncer: una proteína podría ayudar a que los pacientes toleren la radioterapia
Este avance podría transformar la manera en que se trata a los pacientes con cáncer.
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Los tardígrados son las criaturas más resistentes del planeta, capaces de sobrevivir en condiciones extremas que no existen en la Tierra. Son animales microscópicos que miden menos de un milímetro de longitud. Todos tienen neuronas, una boca abierta en el extremo de una probóscide retráctil, un intestino que contiene una microbiota y cuatro pares de patas no articuladas terminadas en garras, y la mayoría tiene dos ojos. Por pequeños que sean, comparten un antepasado común con artrópodos como insectos y arácnidos.
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Estos animales saben cómo sobrevivir a la radiación y resisten a dosis que aniquilarían a la mayoría de las demás formas de vida. Ahora, los investigadores están utilizando este conocimiento para encontrar formas de proteger las células sanas durante los tratamientos contra el cáncer. Te contamos los detalles.
La radioterapia es uno de los tratamientos contra el cáncer más útiles que existen para eliminar células tumorales. El problema es que la radiación no diferencia las células tumorales de las sanas, por lo que se producen muchísimos efectos secundarios, algunos bastante peligrosos. La radiación provoca roturas del ADN en las células sanas, lo que lleva a una muerte celular masiva y a una inflamación.
Los tardígrados pueden soportar alrededor de mil veces la dosis de radiación ionizante que mataría a un humano. En 2016 se descubrió que estos "superbichos" consiguen esa gran resistencia gracias a una proteína llamada Dsup, que protege el ADN de los daños que normalmente causa la radiación ionizante.
Esta investigación mostró que cuando se expresa en células humanas, Dsup reduce el daño del ADN inducido por rayos X en aproximadamente un 40%, por lo que los investigadores tienen la esperanza de que pueda proteger a los pacientes con cáncer de los efectos secundarios graves de su tratamiento.
Pero la Dsup tiene que estar dentro del núcleo de una célula para que funcione. No es posible administrar esta proteína directamente a cada célula, y la integración de los genes de la Dsup directamente en el ADN tiene sus propios riesgos.
Pero los científicos han dado con la clave: el ARN mensajero. Al introducir el ARNm en el organismo, las células usarían sur propios ribosomas para fabricar la proteína. Esta podría situarse sin problema en el núcleo y proteger al ADN de la radiación.
Esta investigación es sólo el comienzo. Sin embargo, es suficiente para impulsar más investigaciones, especialmente ahora que se sabe que se puede introducir el ARNm de forma segura en una célula sin conferir el beneficio al cáncer.
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