HA FUNCIONADO EN RATONES
Más cerca del objetivo de tratar la diabetes tipo 1 con trasplantes de islotes pancreáticos
Un nuevo protocolo de purificación celular permite producir islotes pancreáticos funcionales a partir de células madre pluripotentes inducidas, ofreciendo una solución prometedora para el tratamiento de la diabetes tipo 1. La técnica preserva la arquitectura de los islotes y ha demostrado ser funcional en ratones durante seis meses

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El trasplante de islotes pancreáticos se ha convertido en una de las vías de investigación más prometedoras para poder revertir los efectos de la diabetes tipo 1, una enfermedad que afecta en España a más de 166.000 personas según los datos del Sistema Nacional de Salud. Sin embargo, la técnica entraña todavía muchas dificultades técnicas, lo que afecta a su capacidad para convertirse algún día en una terapia accesible.
Esta semana en Science Translational Medicine, el microbiólogo Bahareh Rajaei y sus compañeros en la universidad de Leiden (Países Bajos) han presentado una línea de fabricación (pipeline) tridimensional que produce de manera rápida y confiable agrupaciones de células endocrinas listas para el trasplante. Esta técnica permitirá agilizar la producción de estas prometedoras terapias celulares. El nuevo protocolo incluye varios avances que reducen la presencia de células no deseadas y ha demostrado producir islotes que permanecieron funcionales en ratones hasta seis meses.
"La opción terapéutica más prometedora para curar la diabetes tipo 1 pasa por el trasplante de islotes", explica a SINC Adrián Villalba, inmunólogo y participante en el proyecto europeo Islet, que busca precisamente producir este tipo de islotes. "Debido a lo difícil que es obtenerlos de humanos (deben ser donantes cadavéricos) y la escasez que supone esta fuente para los millones de diabéticos que existen, una alternativa es producirlos en el laboratorio a partir de células madre".
La diabetes tipo 1 se produce cuando el sistema inmune ataca y destruye las células beta pancreáticas, que son la principal fuente de insulina del cuerpo. Uno de los tratamientos más prometedores actualmente se basa en el trasplante de islotes pancreáticos, que se cultivan a partir de células madre pluripotentes inducidas humanas. Estos islotes pueden diferenciarse en células beta funcionales una vez trasplantados al paciente, que comenzaría de nuevo a producir insulina por sus propios medios.
Un avance prometedor
"Producirlos en el laboratorio tiene sus problemas", dice Villalba. "Las células madre no se diferencian únicamente en las células endocrinas (productoras de hormonas como insulina o glucagón) sino que se forman otros intermediarios, células acinares (producen jugo pancreático), ductales... y esto es un problema porque si se quiere generar un producto fiable y seguro necesitamos que sea muy puro, y que no varíe en composición o pureza de un lote a otro".
Estas células madre pluripotentes inducidas (también conocidas como iPS) pueden cultivarse en cantidades casi ilimitadas, por lo que el trasplante de islotes se ha convertido en una de las terapias potenciales más prometedoras. Sin embargo, uno de los principales obstáculos para su adopción clínica generalizada está en la necesidad de pasos de purificación que pueden acabar dañando la integridad de estos islotes. "Creemos que este método de enriquecimiento podrá aplicarse a otros productos basados en células madre pluripotentes más allá de los islotes derivados de células madre", explican en una nota distribuida esta semana.
El protocolo desarrollado por el grupo de investigación neerlandés incluye un paso de purificación basado en centrifugación por gradiente de densidad, capaz de concentrar las células madre deseadas mientras elimina las células no deseadas que, además, no daña la arquitectura de los islotes en desarrollo, a diferencia de los métodos estándar de enriquecimiento que utilizan anticuerpos para clasificar las células.
Además de la ventaja en la producción de los islotes, los investigadores hallaron que éstos maduraban aún más después de ser trasplantados a ratones inmunodeficientes. Los islotes permanecieron viables durante seis meses y mostraron signos de funcionalidad en los ratones, como una eliminación más rápida de la glucosa.
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