SEMANA SANTA
Torrijas, limonada y Semana Santa en Aranda de Duero
La Semana Santa no es un Vía Crucis, sólo lo conmemora…

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En Semana Santa los católicos recordamos la pasión y muerte de Jesús, lo hacemos a través de diferentes tradiciones que van desde las clásicas precesiones hasta las representaciones del camino hacia la Cruz entre otras; ahora bien, la Semana Santa hoy no es un Vía Crucis, únicamente lo conmemora, y si hay un lugar en el que tienen claro que una cosa es recordar el sufrimiento de Cristo y otra muy distinta sufrir uno mismo, ese es sin duda Aranda de Duero, por eso en esta localidad burgalesa añaden a su tradición eclesiástica de Semana Santa (que está reconocida como Fiesta de Interés Turístico Regional) otra de tipo más mundano y gastronómico, su Ruta de la Torrija y de la Limonada.

18 son las paradas de la ruta de la torrija (te resultará imposible degustarlas todas…) porque 18 son los establecimientos que participan en ella, en su mayor parte servirán la torrija tradicional (pan del día anterior remojado en leche infusionada con corteza de limón, azúcar y canela, rebozado en huevo y frito, servido templado o frío y espolvoreado con azúcar y canela o con un poco de miel) pero podrás descubrir también alguna innovación en la receta…
Además podrás acompañar tu degustación de torrijas con un vaso de limonada de vino porque son 27 los bares, restaurantes y asadores de Aranda de Duero que participan en la ruta de la limonada, y no son pocos lo casos en los que coincide que participan en ambas rutas (la de la limonada y la de la torrija); esta limonada de vino, también conocida como limonada de Semana Santa, se prepara con vino tinto y rosado de la Denominación de Origen de Ribera del Duero mezclándolo con azúcar, cáscara de limón troceada y canela, se deja macerar durante un par de días y se sirve bien fría.

Añade a estas delicias dulces y refrescantes el tradicional lechazo asado de Aranda de Duero o la morcilla de Burgos regados con vinos de la Denominación de Origen de Ribera de Duero… y tendrás claro que la operación bikini tiene que empezar pasada la Semana Santa (o concederle un paréntesis en esos días).
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