Ariana Grande, por sus fans, cualquier cosa. Hasta volver a empezar una canción para que un chico pueda empezar a grabarla bien con su móvil. Pocos artistas comparten esta opinión, la era del Smartphone ha traído consigo una lucha entre músicos y seguidores.
Ante imágenes como esta, hay quien responde así: "¿Podrías dejar de grabarme? Porque estoy cantando en directo y te lo estás perdiendo", increpó Adele en un concierto.
Y que tu ídolo te reproche no estar disfrutando del concierto como deberías, impone y funciona. Porque del susto se te cae el móvil al suelo. O en el caso de Slipknot ya te lo tiran ellos mismos.
Robe Iniesta se sube al carro antimóvil. Su mantra, si lo grabas, te lo pierdes. Y por eso ha prohibido los teléfonos en su próxima gira, una medida que Jack White y Alicia Keys ya han impuesto.
Y han ido más allá, los fans tienen que meter el móvil en una bolsa que queda bloqueada hasta el final del concierto. Así se evitan esos impulsos milenial que inducen a querer grabarlo todo.
"La gente se olvida de hacer palmas o de cantar con nosotros, están todos grabando", cuenta el músico Manu Chao. A veces el mejor dispositivo para grabar es tu propia memoria.
El exorcismo del Albaicín, 35 años después
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