Un sueño imposible
El iPhone es todo menos 'Made in USA': de sus 40 piezas solo una es norteamericana
Las consecuencias Fabricar el iPhone solamente con piezas estadounidenses, como quiere Trump, no solo aumentaría su coste, sino que también colapsaría la producción y pondría en jaque el negocio Apple.

Resumen IA supervisado
Apple, aunque es una marca emblemáticamente estadounidense, produce su iPhone en 40 países. La fabricación del dispositivo incluye componentes como pantallas de Japón y Corea del Sur, chips de Taiwán, giroscopios de Europa y minerales de Mongolia, todos ensamblados en China e India. Solo el procesador se fabrica en Estados Unidos. A pesar de los intentos de Trump por repatriar la producción industrial, los expertos señalan que esto es inviable debido a los menores costos y la capacidad técnica en el extranjero.
* Resumen supervisado por periodistas.
Apple es una de las marcas más estadounidenses que existen, pero su producto estrella, el iPhone, es todo menos Made in USA. Su producción es un rompecabezas global que involucra a 40 países, cada uno aportando piezas y tecnología clave.
La pantalla táctil se fabrica en Japón y Corea del Sur. Gran parte de sus chips, en Taiwán. El giroscopio, esencial para la orientación del dispositivo, proviene de Europa. Y los minerales esenciales para la batería y otros componentes se extraen en Mongolia. Todo esto se ensambla en gigantescas fábricas de China e India. ¿La contribución de EEUU? Solo el procesador.
A pesar de las presiones políticas y las ambiciones de Donald Trump por traer de vuelta la producción industrial, la realidad es que fabricar el iPhone exclusivamente en suelo estadounidense no es viable.
Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump ha insistido en que las empresas deben "traer de vuelta los empleos" y fabricar sus productos dentro de EEUU. Para ello, ha implementado aranceles a productos extranjeros con el objetivo de encarecer la importación y hacer más atractiva la producción nacional.
Sin embargo, los expertos coinciden en que esta medida choca contra la realidad de la economía global. "Hay un motivo por el que se producía fuera, y es porque el coste de producción era menor", explica Víctor Burguete, investigador sénior en Política y Seguridad Global en CIDOB.
Apple, como muchas otras grandes tecnológicas, depende de cadenas de suministro optimizadas durante décadas para reducir costos y aumentar la eficiencia. Cambiar este modelo de la noche a la mañana no solo es difícil, sino que resultaría desastroso para la compañía y para los consumidores.
Tim Cook: "No hay suficientes ingenieros en EEUU"
El propio Tim Cook, CEO de Apple, ha dejado claro que la producción en China no es solo una cuestión de costos, sino también de capacidad técnica y laboral. "La razón es por su habilidad. En EEUU podrías convocar una reunión de ingenieros y no llenarías la habitación. En China, podrías llenar muchos campos de fútbol", afirmó Cook en 2017.
Esto significa que aunque Apple quisiera fabricar sus dispositivos en EEUU, simplemente no tiene suficientes trabajadores calificados para hacerlo.
A pesar de las amenazas de Trump, las empresas no están regresando en masa a EEUU. La imposición de aranceles ha generado más incertidumbre que incentivos, haciendo que muchas compañías se planteen estrategias alternativas en lugar de relocalizar su producción. "En un entorno de altísima incertidumbre, es muy difícil tomar decisiones de inversión", advierte Burguete.
El sueño de Trump de fabricar el iPhone en EEUU es una fantasía económica. Los costos, la infraestructura y la falta de mano de obra calificada hacen que esta idea sea irrealizable.
El iPhone, símbolo de la innovación estadounidense, seguirá siendo un producto global. Fabricarlo en un solo país no sería inviable, sino que también iría en contra del propio modelo de éxito de Apple.