Lo llevó al Elíseo
Piden siete años de cárcel para Sarkozy por la financiación libia de su campaña en 2007
Los detalles La Fiscalía ha pedido esta condena para el expresidente galo, así como seis, tres y uno, respectivamente, para tres de sus exministros en aquella etapa.

Resumen IA supervisado
La Fiscalía ha solicitado siete años de prisión para el expresidente francés Nicolas Sarkozy por la supuesta financiación libia de su campaña electoral de 2007. Esta es la petición más severa en el proceso que involucra a doce acusados. Además, se han solicitado penas de cárcel para tres exministros: Claude Guéant, Brice Hortefeux y Éric Woerth, con penas de seis, tres y un año, respectivamente. El fiscal Quentin Dandoy destacó la implicación de Sarkozy en un "pacto de corrupción" con el régimen de Gadafi. Aunque no hay pruebas directas, se argumenta que las evidencias circunstanciales son contundentes. La Fiscalía cuestiona las declaraciones de los acusados sobre sus contactos con Ziad Takieddine y dignatarios libios, calificando sus relatos de inverosímiles.
* Resumen supervisado por periodistas.
La Fiscalía ha pedido este jueves siete años de prisión en firme contra el expresidente francés Nicolas Sarkozy por la financiación libia de la campaña electoral que le llevó al Elíseo en 2007. Así lo ha informado EFE, que también subraya que se trata de la petición más dura solicitada contra los doce acusados en este proceso, que comenzó el pasado seis de enero y en el que el Ministerio Público considera que los hechos han quedado probados.
En esa línea, la Fiscalía ha pedido también penas de cárcel contra tres exministros del que fuera presidente galo hasta 2012. En concreto, solicitan, respectivamente seis, tres y un año de cárcel para el exministro de Interior francés Claude Guéant; para el que fuera ministro de Inmigración y mano derecha de Sarkozy, Brice Hortefeux; así como para el exministro de Trabajo y exmiembro de la Asamblea de Francia Éric Woerth.
Esta petición del Ministerio Público llega después de que el pasado martes observase que fue Sarzozy quien verdaderamente "ordenó y encargó" en 2005 lo que califica de "pacto de corrupción" con el régimen del entonces líder libio Muamar Gadafi, para que le financiara esa campaña electoral que le llevó a convertirse en presidente galo hace casi dos décadas.
En ese sentido, el fiscal Quentin Dandoy insistió en la "implicación total" del expresidente en el montaje de la supuesta financiación irregular de su campaña durante la audiencia ante el Tribunal Correccional de París. Allí se juzga al expresidente francés junto a otros once encausados, entre ellos tres antiguos ministros para los que también ha pedido penas de prisión, tal y como se mencionaba unas líneas más arriba.
Dandoy admitió que Sarkozy no dejó pruebas directas de esa implicación personal, pero lo justificó precisamente porque "todo estaba pensado para que no apareciera", e hizo hincapié en que el sumario y el juicio han puesto en evidencia "la existencia de un conjunto de indicios" que permiten "caracterizar" los delitos por los que está inculpado y por los que pidió al tribunal que lo condene.
Entre las principales pruebas que dio, y que recogió EFE, el fiscal destacó "la omnipresencia del agente de corrupción que era Ziad Takieddine" en la relación que Sarkozy estableció con el régimen de Gadafi a partir de su nombramiento como ministro de Interior en junio de 2005. Una vía elegida, en lugar de utilizar los canales diplomáticos y oficiales entre los dos países.
También el hecho de que para muñir el supuesto acuerdo con el líder libio para que aportara fondos a su campaña utilizó a sus dos máximos colaboradores que eran Claude Guéant (entonces el jefe de su gabinete) y Brice Hortefeux (secretario Estado en su Ministerio). Dandoy descalificó la versión dada por los tres hombres sobre sus contactos con los dignatarios libios y con el "radiactivo" Takieddine, conocido por ser intermediario en operaciones oscuras: "es una sucesión de situaciones rocambolescas sin sentido".
En el centro de atención del representante del Ministerio Público están las tres visitas sucesivas que hicieron a Trípoli en 2005 Guéant (el 1 de octubre), el propio Sarkozy (el 5 de octubre) y Hortefeux (el 21 y 22 de diciembre). Tanto Guéant como Hortefeux se reunieron con Abdalá Senoussi, cuñado de Gadafi, jefe entonces de los servicios secretos y condenado a cadena perpetua en Francia.
Una condena a raíz de una orden de arresto internacional emitido por Francia, al considerarlo responsable del atentado en 1989 contra un avión de la UTA que estalló en pleno vuelo cuando sobrevolaba Níger y que causó la muerte de sus 170 ocupantes. Los dos han asegurado que esos encuentros con un personaje tan poco recomendable y al margen de su agenda oficial en Libia fueron en ambos casos encerronas de Takieddine, pero la Fiscalía lo puso en duda, igual que puso en duda que Sarkozy -como pretende- no lo supiera porque no se lo contaron sus lugartenientes al volver a París.
Para Dandoy, decir que esos encuentros fueron "forzados" es "surrealista y poco creíble" porque de ser así habrían roto sus contactos con Takieddine que los había puesto en esa encerrona. En realidad -precisó- "la puesta en marcha de este pacto de corrupción" la negociaron Guéant y Senoussi, se formalizó con la visita a Gadafi de Sarkozy el 5 de octubre de 2005, y tuvo su corolario en la entrevista de diciembre en la que Hortefeux entregó a Senoussi el número de cuenta en el que los libios hicieron en 2006 los pagos para la campaña de 2007.
El fiscal se dirigió al tribunal para advertir de las "incoherencias" de los relatos de Sarkozy, Guéant y Hortefeux sobre esos hechos, y en particular sobre el hecho de que las entrevistas de los dos últimos con Senoussi se hicieran "contra su voluntad": "Se están mofando de usted, señora presidenta".
Además, hizo notar que entraban en contradicción directa con lo que han declarado a los jueces instructores Senoussi, que está encarcelado en Libia desde hace años y Takieddine, que se ha refugiado en Líbano, su país, para no tener que comparecer en París. "Esta sucesión de anormalidades constituye la normalidad de un proceso corruptivo", concluyó Dandoy, según informa la agencia EFE.
Cabe recordar que el pasado mes de diciembre, el Tribunal Supremo francés confirmó la condena por corrupción y tráfico de influencias contra el expresidente, obligado a llevar un brazalete electrónico. De esta manera, el expresidente francés se convertía en el primero en tener que cumplir una condena de arresto, aunque de tipo domiciliario. Ahora, esto también podría cambiar.