Sin gente, pero con pingüinos

El surrealismo de los aranceles de Trump: EEUU anuncia impuestos hasta a islas sin habitantes

El contexto
Los aranceles de Trump también han ido destinados a las islas de Heard y McDonald, unas remotas islas vírgenes, volcánicas y cubiertas de glaciares que no tienen habitantes.

Una imagen de pingüinos
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Donald Trump ha impuesto, sin discriminación, impuestos a prácticamente todo el mundo. Algunos, como Rusia o Corea del Norte, se han librado. Otros territorios, pese a su peculiaridad, no. La rocambolesca administración del republicano ha llegado al punto de imponer aranceles hasta a lugares que no tienen habitantes o, al menos, no humanos.

Los aranceles de Trump también le han llegado a los pingüinos y las focas marinas. Tendrán que pagar un para nada desdeñable 10%. Ellos son los únicos habitantes de Heard y McDonald, unas remotas islas vírgenes, volcánicas y cubiertas de glaciares cuya última actividad económica está registrada en 1877, cuando los últimos cazadores de focas abandonaron el lugar.

En el otro extremo del mundo, la isla noruega de Jan Mayen, tampoco tiene habitantes y su economía es nula, aunque si la hubiese, también tendrán aranceles. De hecho, el surrealismo de los aranceles llega hasta el punto que se aplique allí, un lugar donde solo queda una base militar por la que rotan soldados, precisamente estadounidenses.

En la lista de lugares exóticos y, al menos, habitados por humanos, al archipiélago de Saint Pierre y Miquelón, Estados Unidos cobrará un 50 %. Curiosamente, un 30% más que a Francia, país al que pertenecen ambos territorios. También le ha caído un 50% a Lesoto, un país del que Trump ha llegado a decir que es el país del que nadie ha oído hablar, hasta ahora, pese a tener más de dos millones de habitantes.

Y entre estos territorios y países, especial consideración a Taiwán, que por muy amigos que sean, tarifazo, aunque a China no le habrá gustado lo de que Trump lo considere un país. Un despropósito tan generalizado y global que impone sus aranceles incluso en tierra de nadie