Caso Mascarillas
Luceño reconoce que su comisión y la de Medina por las mascarillas eran "desorbitadas", pero culpa a San Chin Choon
En el banquillo El acusado ha reconocido que su comisión de cinco millones fue desmedida, pero sostiene que no la decidió él, sino el misterioso empresario malasio. "No iba a decir 'no me pagues tanto'", ha esgrimido.

El empresario Alberto Luceño ha reconocido este miércoles ante el juez del 'caso mascarillas' que él y Luis Medina sabían que las comisiones que se iban a embolsar por la compraventa de material sanitario al Ayuntamiento de Madrid eran "desorbitadas". "Sí, éramos conscientes", ha manifestado durante el juicio. "No iba a decir 'no me pagues tanto, por favor'", ha esgrimido.
Eran tan conscientes de ello que su propio compañero de negocios le envió un audio para que no saltasen las alarmas: "¿No crees que es mejor que las 'infas' las hagamos separadas para que no vean que el beneficio tuyo y mío es tan grande? Que van a decir: 'Hostia, ¿pero qué tipo de pelotazo es este?' Y que ahí entran los de blanqueo de capitales a mirar, a investigar...", le decía en él.
Luceño, sin embargo, asegura que estaban tranquilos. "No teníamos miedo a que fuera objeto de investigación", ha manifestado el acusado, que sostiene que las comisiones las fijó el empresario malasio San Chin Choon, cuya empresa les facilitó las mascarillas. "Lo que yo voy a percibir, yo no lo sé (…) Yo no sé en ese momento cuál es mi comisión", ha alegado Luceño, que ha dicho que lo supo "cuando se materializa la operación".
El empresario asegura que fue el Ayuntamiento de Madrid, a través de su responsable de compras, quien acudió a él. "Es ella la que me dice: 'Alberto no sé de este negocio. Por favor ayúdame, no me dejes sola'", ha asegurado Luceño, que además ha ratificado lo que dijo su socio la víspera: que no les informaron de sus comisiones porque no se lo preguntaron. "Nunca me lo preguntó ni nunca se lo dije", ha mantenido.
Para la Fiscalía, han quedado probados todos los delitos y "un ánimo de lucro de considerables dimensiones" de dos personas que solo buscaban sacar la mayor tajada posible en el peor momento de la pandemia. Por ello pide 15 años de cárcel para el empresario y nueve para el aristócrata.