Estaban a mitad de camino entre Lampedusa y Libia
El Aita Mari rescata a 108 migrantes que viajaban exhaustos en dos botes
Los detalles El barco de ayuda ha auxiliado a más de un centenar de personas que estaban a la deriva, a mitad de camino entre Lampedusa y Libia. Las ONG denuncian que su labor cada vez es más difícil en el Mediterráneo.

Resumen IA supervisado
El buque Aita Mari ha rescatado a 108 migrantes en el Mediterráneo, quienes viajaban a la deriva entre Lampedusa y Libia. La ONG Salvamento Marítimo Humanitario, responsable del barco, ha recibido el puerto italiano de Salerno para el desembarque, aunque ha solicitado uno más cercano. El Aita Mari enfrenta dificultades, como el impedimento para repostar combustible en Valencia, lo que les obligó a desviarse a Mallorca. La ONG denuncia que cada vez hay más trabas para operar y menos barcos activos en el Mediterráneo. Además, el flujo de migrantes no cesa, y muchos presentan signos de violencia o tortura. Las nuevas leyes europeas complican aún más la situación, obligando a largas travesías para encontrar puertos seguros.
* Resumen supervisado por periodistas.
El buque Aita Mari ha rescatado este sábado a 108 migrantes en el Mediterráneo. Las personas rescatadas viajaban exhaustas y a la deriva en dos botes, a mitad de camino entre Lampedusa y Libia. Según ha informado la ONG Salvamento Marítimo Humanitario, responsable de la embarcación, el puerto que se ha asignado para el desembarque es el italiano de Salerno, que se encuentra a unos dos días de navegación. No obstante, el barco de rescate ha reclamado que se le asigne un puerto más cercano.
El Aita Mari es uno de los barcos españoles que se dedican a salvar vidas en el Mediterráneo. Sin embargo, denuncian que tienen muchos problemas: "Nos han impedido realizar el repostaje de combustible en el puerto de Valencia, como estaba previsto, obligándonos a desviarnos y a hacer una parada en Mallorca", ha expresado una de las cooperantes.
Así, lamentan que cada vez tienen más trabas para hacer su trabajo y que hay menos barcos activos en el Mediterráneo. De los más de 20 con permisos para navegar, esta semana, por ejemplo, solo hay tres. De esta forma, junto al Aita Mari, vigilarán nuestro Mediterráneo, el italiano Life Support y el alemán Humanity 1. Entre los tres, vigilarán más de 100 millas náuticas.
Mientras, el flujo de migrantes no cesa. "Nos encontramos en el sur de Lampedusa, donde en un día nos han saltado varios avisos de botes a la deriva", ha declarado Simón Vidal, patrón del Aita Mari.
Los cooperantes entrenan una y otra vez, ya que son pocos y tienen que estar muy coordinados. Y es que un solo fallo podría suponer la muerte de alguien. Están 24 horas en alerta para rescatar a migrantes cada vez más maltratados en su país de origen. En este sentido, un cooperante señala que "el 80% de los migrantes (rescatados) tiene signos de violencia o tortura en su cuerpo".
Sin embargo, la pesadilla de los migrantes no termina cuando suben a bordo. Las nuevas leyes europeas de 'puertos seguros' les obligan muchas veces a viajar hasta cinco y seis días para encontrar lo que ellos llaman 'puerto seguros', una vuelta de tuerca más para sus débiles cabezas.