Un equipo de laSexta visita un bloque de la calle Tarragona, en Barcelona. Allí, muchas familias se muestran preocupadas por su futuro. Es el caso de Enrique, que tiene 81 años y lleva 24 años viviendo en un piso que ha alquilado hasta la fecha. Su historia refleja muy bien lo que está ocurriendo en el centro de muchas ciudades: en 2028 finalizará el contrato de Enrique, y no se va a renovar porque pretenden convertirlo en una vivienda turística. Como él, 82 familias de la zona se encuentran en una situación similar.
"¿Dónde voy?", se pregunta Enrique, dejando claro que, mientras le queden fuerzas, ganas y vida, seguirá luchando para que no le quiten su casa. El edificio completo ha sido comprado por una constructora que quiere redefinir su uso para beneficiarse del 'boom' turístico que se está viviendo en toda España. En total, 120 viviendas, de las cuales 33 ya sonpisos turísticos, y otros cinco que aún no se han formalizado por la falta de licencias.
La situación no es fácil para quienes se quedan. Escuchan el trasiego constante de turistas, las fiestas en los pisos de alquiler vacacional y el gran ruido que producen las obras de 30 pisos reformándose a la vez. "Están haciendo todo lo posible por echarnos de aquí. Nos están haciendo 'mobbing' inmobiliario", dice David, otro de los vecinos afectados de este bloque. En su caso, tiene que trabajar desde casa, pero el ruido al que se someten semanalmente hace que no pueda concentrarse.
La Sindicato de Vivienda Socialista en Cataluña ha convocado a todos los vecinos afectados para dar a conocer la situación que viven y manifestar su molestia. "La presión del negocio turístico implica también una expulsión de las personas de esta ciudad de sus casas", remarca Marina Parés, portavoz del sindicato. Los vecinos piden que esto pare y que dejen las viviendas residenciales, aunque desde la Inmobiliaria Gallardo aseguran que la propiedad "está haciendo lo que tiene que hacer".
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Piden una regulación estricta
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