'Sin ellos'
Racismo y trabajos "trituradora", la realidad de muchos migrantes que mantienen el sector de la mensajería y reparto a domicilio
La mirada Son trabajos duros, itinerantes, mal pagados... y defendidos en gran medida por trabajadores de origen migrante. El sector del transporte y la logística está lleno de oportunidades laborales para las personas que llegan a nuestro país y que no siempre quieren ocupar los españoles.

¿Qué pasaría si no estuvieran todos los migrantes que trabajan en mensajería y reparto a domicilio? ¿Quién traería el pedido para la cena o la ingente cantidad de paquetes del comercio online que se mueve hoy día en España? Esta es la pregunta que se hace 'Sin ellos' para este reportaje.
"Nos tienen invadidos", "vienen a por las paguitas" o "se quedan con el trabajo de los españoles", son frases que los trabajadores siguen escuchando en la actualidad. Personas como Ana Tamer, socia de la cooperativa de mensajería Les Mercedes, rechazan estos típicos comentarios xenófobos que aún existen: "La otra gran mentira es que no hacemos aportes, porque claramente generamos el dinero y lo gastamos", añade.
'Sin ellos' es un proyecto que hemos puesto en marcha para comprobar, qué pasaría en la sanidad, en la construcción, en la logística, en el sector primario y en los cuidados si no tuviéramos trabajadores de origen migrante. Una campaña inspirada en un vídeo que se hizo viral en Alemania y que hemos emulado en laSexta. Todos estos sectores quedarían diezmados, y en esta ocasión lo hemos visto en trabajos con los que conectamos a diario: mensajeros, repartidores, riders, o conductores de VTC.
En 2024, el 22% de las contrataciones de conductores fueron para extranjeros. Solo en el sector de logística y transporte, se sumaron 24.000 extranjeros en 2024, un 16% más que en 2023. En total, hay 170.919 personas de origen extranjero trabajando en esos puestos. Son el 15,01% del total de afiliados en el sector al régimen general. Si no estuvieran, en algunas empresas hablaríamos de que solo podría entregar la comida un rider español. "Me llaman el español. No somos ni el 1 %", afirma Fernando García, presidente del comité de empresa de Glovo. Aun así, este joven se ve en una situación privilegiada: "El español tiene alternativa, el migrante sin papeles no tiene otra".
Al igual que hemos comprobado con otros sectores, en el de logística y reparto a domicilio hablamos de puestos en los que los españoles no siempre quieren trabajar: "Yo llegué a hacer 90 horas, salvo que tenga mucha necesidad no verás a un español hacer este trabajo", apunta Carlos Correa, repartidor venezolano. Porque no es que ellos sí quieran, es que no les queda otra: "Esto es una trituradora de carne inmigrante, he tenido tantos compñaeros que ya ni están", apunta. Carlos era economista en Venezuela, pero aquí encontrar trabajos de lo suyo es misión imposible.
Lo mismo ha vivido, Sergio Eduardo Uribe, también venezolano: "Yo tengo dos carreras universitarias, me gustaría en el futuro ejercerlas aquí tranquilamente", reconoce. Cuando alguien abre la puerta para recoger un pedido, no los ven desde ese prisma: "Nos ven como inferiores". Los riders denuncian la precariedad laboral, pero también la discriminación de los clientes: malas miradas al mojar el portal porque está lloviendo, o portazos tras recoger el pedido.
Los trabajadores extranjeros en transporte y almacenaje en 2024 fueron 133.316 personas, un 16,04% más que en el año anterior. El sector se ofrece como una salida para las personas excluidas del mercado laboral. "Estamos recogiendo perfiles diversos y dando oportunidades a crear una profesión en sí y crecimiento", defiende Laura Díaz, de Vecttor Cabify. Llegan tras un periplo de empleos, como Luis miguel Cano, conductor colombiano que antes trabajó de mensajero, en hostelería y construcción.
Además, las historias de estos migrantes son hisotrias de renuncias: "Mi familia. Mis hijos, mis padres, mi vida. Mi vida la dejé allá", cuenta Cano.