No hay mal que por bien no venga
China y los lobistas, los únicos 'ganadores' de los aranceles de Trump
La otra cara Los expertos aseguran que Estados Unidos y el resto del mundo perderán con las políticas de Trump, pero hay quienes sacan provecho: China, los lobistas y los importadores.

Los expertos coinciden en una conclusión: los aranceles impuestos por Estados Unidos están perjudicando tanto al país norteamericano como al resto del mundo. Sin embargo, surge una pregunta: ¿realmente hay algún ganador en esta batalla comercial? La respuesta, aunque sorprendente para algunos, es clara: China.
En un giro irónico y paradigmático, la nación comunista, que tradicionalmente ha sido vista como una amenaza para el libre comercio global, está emergiendo como la gran beneficiaria de la actual guerra comercial. Mientras tanto, Estados Unidos, la potencia que históricamente ha defendido los principios del comercio libre, parece estar abandonando esos mismos ideales.
China se posiciona como líder del comercio global
Mientras el presidente Trump busca imponer aranceles para proteger a las empresas estadounidenses, los efectos colaterales son innegables: el comercio mundial se ve interrumpido, y las economías de países aliados de EEUU como la Unión Europea, Japón y México están siendo gravemente afectadas. No obstante, lo que está quedando claro es que China, la segunda economía mundial, está aprovechando la situación para fortalecer su posición en el comercio global.
Con una población de 1.400 millones de personas, de las cuales más de 400 millones tienen un nivel de renta similar al de los países más desarrollados, China se está consolidando como un mercado ideal para los países y empresas que buscan redirigir su comercio. La nación asiática, que antes era vista como un competidor en términos de libre comercio, ahora se está presentando como el gran defensor de la cooperación internacional y el libre mercado.
De hecho, muchas naciones que anteriormente dependían del comercio con EEUU están buscando nuevas oportunidades en el vasto mercado chino, donde la demanda interna sigue creciendo de forma imparable.
Lo que comenzó como una guerra comercial con el objetivo de poner a China en su lugar, ha llevado a la nación asiática a una posición más fuerte en términos comerciales, y a una mejora sustancial de su imagen en el escenario internacional. Si Estados Unidos busca aislarse, China se está mostrando como un faro de estabilidad y apertura comercial, lo que refuerza su poder geopolítico y económico en una era de creciente incertidumbre.
El otro gran ganador: los lobistas
Pero no solo China se beneficia de la guerra arancelaria. En un giro aún más cínico, los lobistas de Washington están saliendo como los grandes ganadores dentro de Estados Unidos. En su mayoría invisibles para el público general, los lobistas son los profesionales encargados de presionar a los políticos para que implementen políticas que favorezcan a los intereses de sus clientes, que van desde grandes corporaciones hasta gobiernos extranjeros.
Con el aumento de la incertidumbre generada por los aranceles, las empresas de todo el mundo están contratando lobistas con conexiones directas en la Casa Blanca para influir en la política comercial. Entre los clientes de estos lobistas, se encuentran grandes corporaciones tecnológicas como 'Cisco' y 'Booking', universidades estadounidenses, cadenas de televisión señaladas por Trump y bancos internacionales. Los contratos de los lobistas con estas empresas están alcanzando cifras millonarias, pues todos buscan influir en la política de aranceles para minimizar los daños a sus negocios.
Como bien lo anuncian algunas firmas de lobby en su publicidad: "Experiencia, conocimiento y conexiones para triunfar en Washington". Y esas conexiones están dando frutos. En las últimas semanas, las firmas de lobby más influyentes, especialmente aquellas con estrechos vínculos con los republicanos, han visto un incremento en sus contratos y en su influencia política. Es una industria que está prosperando a costa de las políticas de aranceles y que, probablemente, continuará expandiéndose mientras persisten los choques comerciales.
¿Y qué pasa con los importadores?
Por último, los importadores también están encontrando una oportunidad en medio del caos. En los almacenes de los puertos estadounidenses se encuentran miles de productos que entraron al país antes de la subida de los aranceles. Estos productos, que pagaron la aduana sin el incremento tarifario, están siendo ahora objeto de especulación.
Los importadores tienen dos opciones: pueden optar por vender esos productos a precios justos, o bien pueden aplicar un incremento en los precios, justificándolo con la excusa de los nuevos aranceles. De esta manera, pueden ganar un extra de beneficios sin necesidad de realizar ninguna inversión adicional.
Este tipo de prácticas especulativas también ha generado preocupación, ya que puede generar inflación artificial y dañar aún más a los consumidores, quienes ya se enfrentan a la subida de precios de productos debido a los aranceles. Mientras tanto, algunos importadores se están beneficiando de la distorsión del mercado, maximizando sus ganancias sin ningún esfuerzo real.