Europa ¿ahora qué?
La estrategia de Europa frente a los aranceles de Trump: negociación y represalias en sectores clave
¿Qué podemos esperar? Bruselas opta por la vía diplomática, pero tiene listo un plan de represalias que podría afectar la energía, tecnología, finanzas, comercio, transporte y defensa, áreas estratégicas donde EEUU depende de Europa.

La Unión Europea se prepara para un nuevo choque comercial con Estados Unidos tras el anuncio de aranceles por parte de la administración Trump. A diferencia de la respuesta inmediata y agresiva que adoptó en 2018, —cuando gravó productos como motocicletas Harley-Davidson, bourbon y naranjas—, esta vez Bruselas busca una estrategia más calculada.
La prioridad es agotar la vía diplomática antes de recurrir a represalias que puedan terminar perjudicando más a la economía europea que a la estadounidense.
Fase uno: diálogo con Washington
La Comisión Europea iniciará este viernes una ronda de negociaciones con representantes de la administración estadounidense, mientras que el próximo día 9 reunirá a los 27 países miembros para coordinar una respuesta común. La clave es evitar un escenario en el que las represalias terminen afectando gravemente a las economías europeas sin lograr un impacto significativo en la producción estadounidense, como ocurrió en la guerra comercial de 2018.
Sin embargo, si la vía diplomática fracasa, Bruselas ya tiene diseñado un plan de respuesta en dos fases. La primera, prevista entre mediados y finales de abril, consistirá en la imposición de aranceles selectivos sobre productos emblemáticos de Estados Unidos, replicando la estrategia de hace seis años: Harley-Davidson, bourbon y ciertos bienes industriales serán los primeros afectados.
Fase dos: golpe al sector estratégico de EEUU
La segunda fase de represalias aún está en discusión, pero todo apunta a que Europa centrará su ofensiva en los servicios, un sector donde tiene más capacidad de presión. Washington depende en gran medida del acceso al mercado europeo para sus grandes tecnológicas, como Meta, Apple y Google, así como para su sector financiero, donde compañías como Visa y Mastercard dominan las transacciones de la UE. Bruselas podría endurecer la regulación sobre estas empresas, imponerles nuevas tasas o incluso restringir su acceso.
Otro punto de presión es la defensa. Europa es un eslabón clave en la cadena de suministro del arsenal militar estadounidense y, además, representa un punto estratégico para su despliegue militar en el continente. Cualquier medida que afecte este ámbito podría poner a Washington en una posición incómoda.
La alternativa: reducir la dependencia de EEUU
Más allá de la confrontación comercial, la UE también estudia una vía alternativa: diversificar sus mercados y reducir su dependencia de las exportaciones a Estados Unidos. El Gobierno y expertos coinciden en la necesidad de acelerar acuerdos comerciales con otros países, como México, China, Japón y Canadá, y ratificar el acuerdo con Mercosur para potenciar las exportaciones europeas de productos clave como vino, queso y bienes manufacturados.
Sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo interno: lograr el consenso de los 27 en un momento en el que la unidad europea es más frágil que nunca. Con elecciones en varios países y tensiones económicas en aumento, la UE debe decidir si enfrenta a Trump con represalias directas o si apuesta por una estrategia a largo plazo que reduzca su vulnerabilidad frente a futuras guerras comerciales.