'El agente número 9'
Muere a los 93 años Clint Hill, el guardián de la Casa Blanca que vivió con la carga del asesinato de Kennedy
Un testigo marcado El 22 de noviembre de 1963, Clint Hill, al ver caer a JFK, corrió hacia el vehículo presidencial para protegerlo, pero no pudo evitar la tragedia, en su desesperación, salvó a Jackie Kennedy.
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Este martes hemos conocido la noticia del fallecimiento de Clint Hill, posiblemente el último testigo vivo e íntimo del magnicidio que acabó con la vida del presidente John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963 en Dallas. Hill, exagente del Servicio Secreto y asignado a la Casa Blanca bajo cinco presidentes, fue una figura crucial durante los momentos más oscuros de la historia de Estados Unidos.
Ese fatídico día, Hill se encontraba en el coche posterior al presidencial, asignado a proteger a Jackie Kennedy. Cuando los disparos resonaron, pensó que el primero era un petardo, pero al ver al presidente caer, corrió hacia el vehículo para protegerlo. No pudo interponerse entre Kennedy y el tercer disparo, pero salvó a la primera dama, empujándola hacia el interior del coche en un intento desesperado por evitar que fuera alcanzada. Aquel día, Hill vivió una pesadilla que nunca pudo olvidar.
Tras el asesinato, su vida nunca volvió a ser la misma. A pesar de recibir elogios y condecoraciones por su valentía, no podía perdonarse a sí mismo por no haber podido evitar la tragedia. A los 12 años del asesinato, los médicos le recomendaron el retiro debido a problemas neurológicos derivados del trauma. La culpa lo llevó a sumirse en el alcoholismo y a una vida de aislamiento durante siete años, hasta que finalmente logró recomponerse.
Fue Hill quien, minutos después de la tragedia, le dio la noticia de la muerte del presidente a Robert Kennedy, hermano del fallecido. Durante los siguientes días, fue él quien organizó el traslado del cuerpo a Washington, acompañó a Jackie Kennedy a la autopsia, y la protegió a ella y a sus hijos durante el año siguiente.
A lo largo de su carrera, Hill sirvió bajo Kennedy, Johnson, Nixon, Ford y Eisenhower. En su relato sobre Lyndon B. Johnson, Hill recordó cómo el presidente, tras el asesinato de Martin Luther King, le pidió que lo acompañara constantemente, temeroso de que él mismo fuera el próximo objetivo. También, en un curioso episodio, fue quien revisó la pistola que Elvis Presley regaló a Nixon, para asegurarse de que no hubiera problemas de seguridad en la Casa Blanca.
Clint Hill vivió para ver su nombre reconocido, no solo como un protector del presidente, sino como el hombre que vivió con la carga del primer asesinato presidencial de la era moderna. Su testimonio sobre ese día será, quizás, uno de los últimos recuerdos vivos de aquellos trágicos momentos que marcaron un antes y un después en la historia de Estados Unidos.