Tres generaciones, una misma situación
La especulación inmobiliaria, un problema que no entiende de edad: "El derecho ya lo tenemos, pero la vivienda no"
Los detalles Desde la compra de viviendas de protección oficial por parte de fondos buitres con surrealistas exigencias a la ansiedad que provoca tener hogar, son solo algunas de las cuestiones que abordan Rafa, Antonio y Lucía en su conversación con laSexta.

Resumen IA supervisado
El acceso a la vivienda es un problema que afecta a diferentes generaciones, como muestran las experiencias de Rafa, Antonio y Lucía. La venta de viviendas de protección oficial a fondos buitres ha generado situaciones de ansiedad e intranquilidad. Rafa relata cómo su hipoteca fue vendida a un fondo buitre que le exigió pagar la totalidad restante. Antonio, por su parte, vio cómo el alquiler de su vivienda social aumentaba drásticamente. Lucía destaca la incertidumbre constante que generan estas prácticas. Los tres coinciden en que la especulación inmobiliaria convierte la vivienda en un negocio, afectando a la seguridad y tranquilidad de las personas. Antonio enfatiza que, aunque la Constitución garantiza el derecho a la vivienda, la realidad es diferente, lo que ha llevado a miles a manifestarse contra la especulación en España.
* Resumen supervisado por periodistas.
Tres generaciones. Un mismo problema. El acceso a la vivienda. Prueba de que esta problemática no tiene edad son las historias de Rafa, Antonio y Lucía que han compartido con laSexta. Desde la compra de viviendas de protección oficial por parte de fondos buitres con surrealistas exigencias a la ansiedad e intranquilidad que provoca tener hogar, son solo algunas de las cuestiones que abordan.
"Mi banco decidió que mi hipoteca era de riesgo y la vendió a un fondo buitre" que le exigió "pagar el restante de la totalidad de la hipoteca", relata Rafa. El problema de Antonio llegó cuando "tenía un piso de protección oficial" que se vendió también a otro fondo buitre y pasó "de pagar, me parece que eran 200 pesetas a 400 euros, que es otra cosa, después a 600". Más tarde llegó "la amenaza a 900". En definitiva, situaciones que generan "intranquilidad y malestar" que es convierten en "un problema" y solo "por pedir cosas completamente justas", destaca Lucía.
Se trata de tres generaciones totalmente, con tres conflictos a afrontar totalmente diferentes. Eso sí, lo que se mantiene en el centro es el problema de acceso a la vivienda que Lucía destaca no "atañe solo a los jóvenes". Precisamente, en ese sentido, Antonio se pregunta "¿cuántos mayores hay de alquiler?" o "¿Cuántos pensionistas?". La respuesta es obvia, son muchas.
Preguntados sobre si en algún momento se habían planteado tener que enfrentar una situación de este tipo, ambos niegan de forma rotunda "porque aquello estaba anunciado como vivienda social de alquiler", concreta Antonio. Entonces, Rafa no duda en recordar que "la persona que se mete a comprar una vivienda con una persona dentro o que se dedica a comprar casas para luego alquilarlas, está montando un negocio".
Un modelo de generar beneficios que "afecta" por la "incertidumbre constante de 'no sé qué voy a hacer mañana'", explica Lucía. Pero, también afectan los modos en los que estos fondos buitres actúan. Por ejemplo, Rafa explica que empezó a visitarle "gente en casa" con el fin de "que firmase documentos". Incluso, relata una ocasión en la que "llegó una señora" cuando su "mujer estaba en el sofá y escuchó la conversación", entonces "le dio un ataque de locura y se intentó tirar por la ventana".
Una "ansiedad" que Antonio reconoce que "crea esa situación", porque eso "sin duda, es un sin vivir", pero también el hecho de que "al final deciden tu vida por ti", porque "donde vivimos es nuestra raíz", destaca Lucía. Para Rafa "la sensación de desamparo, que tiene ella, que tuvo él, tiene" o la que él mismo sufrió "es la misma" porque los tres están "a expensas de esa gente, que se dedican a hacer un negocio".
Por todo ello, Antonio insta a terminar "ya de especular", puesto que "la Constitución contempla que tenemos todos los españoles el derecho a una vivienda". Entonces, no duda en enfatizar que sí "el derecho ya lo tenemos, pero la vivienda no". Una idea que comparten las miles de personas que salen a la calle este sábado hasta en 40 ciudades del país para exigir poner fin a la especulación inmobiliaria en España.