Un coste en imagen
Revilla desafía al rey emérito y no se retracta, ¿quién tiene más que perder si se llega a juicio?
¿Por qué es importante? El expresidente de Cantabria se mantiene firme ante la querella por injurias, mientras el juicio podría reabrir viejas heridas para Juan Carlos I, poniendo en riesgo aún más su reputación.

El enfrentamiento entre Miguel Ángel Revilla y Juan Carlos I ha dado un nuevo giro. Tras la querella interpuesta por la defensa del emérito por presuntas injurias, el expresidente de Cantabria ha sido tajante: no se retractará. Esto significa que, salvo un giro inesperado, el caso irá directamente a juicio.
Pero lejos de mostrarse preocupado, Revilla considera que no necesita aportar nuevas pruebas para defenderse. Su estrategia judicial es simple: recordar los tres argumentos con los que la Fiscalía del Tribunal Supremo archivó las causas contra el monarca. Inviolabilidad, prescripción y regularizaciones fueron las razones por las que Juan Carlos I evitó ser juzgado, no la inexistencia de delitos.
¿Puede volverse el juicio en contra del emérito?
Aunque en principio la querella solo afecta a Revilla, el proceso podría acabar abriendo un nuevo frente para el emérito. En los últimos años, varias asociaciones y exmagistrados han intentado que la Justicia reabra la causa contra Juan Carlos I, argumentando que su regularización fiscal no fue voluntaria y, por tanto, no le exime de responsabilidad penal.
Hasta ahora, la Fiscalía ha rechazado estas peticiones, pero el impacto mediático del juicio podría generar presión sobre la Justicia y la opinión pública. Si el caso de Revilla pone otra vez sobre la mesa las maniobras financieras del monarca, ¿podría cambiar el escenario judicial?
Un daño irreparable para la imagen del emérito
Aunque legalmente el Juan Carlos I sigue blindado por las decisiones de la Fiscalía, su reputación sufre un nuevo golpe. Su exilio en Abu Dabi, sus cuentas en paraísos fiscales y los cinco delitos fiscales que la Fiscalía detectó en su investigación vuelven a ser noticia.
La querella contra Revilla, en lugar de silenciar las críticas, ha vuelto a colocar al emérito en el centro de la polémica. Lo que empezó como un intento de limpiar su imagen, podría terminar ensuciándola aún más.